Escuelas particulares en apuros: pagar colegiatura ya no es prioridad para las familias


El regreso a clases no solo representa una fuerte carga económica para las familias yucatecas por el pago de útiles escolares, uniformes, colegiaturas y otros gastos, sino que también coloca bajo presión a las escuelas particulares, que enfrentan una disminución en la capacidad de pago de los hogares y un incremento en sus costos de operación.

Elías Leonardo Dájer Fadel, presidente de la Asociación Mexicana de Escuelas Particulares (Amepac), señala en entrevista con el Diario que los colegios privados atraviesan una racha de dificultades que se ha prolongado durante los últimos años, y que incluso ha derivado en el cierre de instituciones educativas.

Según el dirigente, desde la pandemia han cerrado más de 200 escuelas particulares y durante el pasado ciclo escolar se registró el cierre de tres planteles, mientras que otro habría informado su intención de dejar de operar en el próximo ciclo escolar.

Dájer Fadel atribuye parte de este problema a las condiciones económicas de las familias, sobre todo las jóvenes, que enfrentan un menor poder adquisitivo y un aumento en el costo de la vivienda.

Ante la necesidad de priorizar alimentos, servicios y vivienda, para algunas familias el pago de una colegiatura deja de ser una posibilidad, explica.

A esto se suma el alza en los costos que enfrentan los propios colegios, entre ellos el impuesto sobre nómina, el predial y los servicios de electricidad y agua.

“Las escuelas privadas otorgan el 5% de sus ingresos brutos en becas cada año. Son millones de pesos que se entregan a la sociedad de vuelta, pero constituyen un peso particular para sacar adelante los costos de funcionamiento”.

La situación económica de las familias ocurre mientras Yucatán enfrenta, según el presidente de la Amepac, un déficit de aproximadamente 60 mil espacios para los estudiantes en instituciones públicas.

Incluso rebasando el límite de 30 alumnos por salón la oferta disponible no alcanza para cubrir completamente la demanda de estudiantes en el estado, resalta.

El problema, dice, es en particular visible en Mérida, donde el crecimiento poblacional y la llegada de familias procedentes de otros estados y municipios yucatecos han incrementado la demanda educativa.

De acuerdo con sus estimaciones, actualmente habría alrededor de 13 mil niños más en Mérida en comparación con el año pasado.

En este contexto, considera que las escuelas particulares representan una alternativa para ampliar la oferta educativa y atender a parte de la población que requiere un espacio escolar. También destaca que una parte importante de los colegios particulares mantiene colegiaturas inferiores a los 2 mil pesos mensuales.

“¿Cómo podemos comparar esos 6 mil pesos que gasta la Secretaría de Educación Pública con los menos de 2 mil pesos que cobra el 97% de todas las instituciones privadas?”, cuestiona, al referirse a la diferencia entre el gasto público por alumno y las colegiaturas de los colegios particulares.

Además de la situación económica, Dájer Fadel expresa su preocupación por el desempeño educativo y la falta de herramientas estandarizadas para medir el aprendizaje de los estudiantes.

A su juicio, la Nueva Escuela Mexicana no ha obtenido los resultados esperados y recalca problemas en materias como español, matemáticas y formación cívica y ética.

Para el dirigente, las evaluaciones y las calificaciones no deben utilizarse como mecanismos punitivos contra los estudiantes, sino como herramientas para identificar deficiencias y determinar si están mejorando.

“Particularmente en este último ciclo escolar, 2025-2026, se desapareció la prueba Idaepy (Instrumento Diagnóstico para Alumnos de Escuelas Primarias de Yucatán), la prueba local estandarizada que presentábamos todas las escuelas para saber cómo estábamos y al no tener ese parámetro, pues resulta complicado ir midiendo realmente cómo vamos”, manifiesta.

Los resultados de la última evaluación realizada mostraban un retroceso en las capacidades de lectura y matemáticas de los estudiantes, remarca.

Dájer Fadel también recuerda que Yucatán llegó a ocupar el noveno lugar nacional en las evaluaciones que se realizaban en 2010, y asegura que la ausencia de pruebas comparables dificulta conocer cuál es actualmente el nivel educativo de los estudiantes.

Para el titular de la Amepac, el cierre de una escuela particular no significa únicamente la desaparición de espacios educativos y fuentes de empleo para docentes. Asimismo, representa la pérdida de años de experiencia acumulada por las instituciones y sus trabajadores.

“Perder una escuela privada es perder un enorme acervo de conocimiento”, afirma.

Ejemplifica que una institución con décadas de experiencia no puede compararse con un plantel de reciente creación, ya que durante los años de trabajo los docentes desarrollan capacidades que van más allá del conocimiento académico. Entre ellas menciona el manejo del aula, la comunicación con los alumnos, la transmisión de conocimientos y la relación con los padres de familia.

“En la docencia no es suficiente tener el conocimiento, hay que tener ciertas capacidades que se desarrollan con el tiempo”, apunta.

El cierre de los colegios también puede tener un impacto emocional en los estudiantes, debido a que para muchos niños representan espacios de estabilidad y seguridad.

Dájer Fadel enfatiza que este aspecto cobra mayor importancia ante los cambios que atraviesan las familias y lo que describió como una pérdida del tejido social.

“Para los niños representan la pérdida de espacios donde ellos se sienten en estabilidad”.

A pesar de las dificultades económicas y educativas, el titular de Amepac asegura que las escuelas particulares continuarán trabajando para ofrecer una alternativa educativa a las familias.

Reconoce que las expectativas económicas no son favorables, a causa del bajo crecimiento de la economía y a la dificultad para que los trabajadores recuperen su poder adquisitivo.

De igual manera, cuestiona cambios en las reglas educativas que, desde su perspectiva, reducen algunos parámetros de evaluación y seguimiento de los estudiantes. Subraya que aspectos como la asistencia escolar, la evaluación del aprendizaje y la decisión sobre la promoción de grado deben utilizarse como indicadores para conocer si un alumno está preparado para avanzar académicamente.

Para él, las escuelas requieren mayor apoyo para enfrentar las dificultades actuales y mantener su capacidad de ofrecer espacios educativos.

“Nosotros seguiremos trabajando con nuestras mejores intenciones”, afirma, al señalar que, pese a las dificultades económicas y educativas, los colegios particulares continuarán buscando ofrecer una opción accesible para las familias yucatecas.— Pablo May Pech

Fuente: [Diario de Yucatán](https://www.yucatan.com.mx/merida/2026/08/19/escuelas-particulares-en-apuros-pagar-colegiatura-ya-no-es-prioridad-para-las-familias.html)

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